Enrique (hijo)
Carlos (padre)
Enrique espera sentado en la sala de espera de la comisaría. Tiene 22 años y su padre está por llegar. Sólo un adulto responsable lo puede sacar del embrollo en el que se ha metido.
(Carlos ingresa a la comisaría y desde la puerta mira a Enrique esposado. Enrique lo mira y con un intento de sonrisa lo saluda)
ENRIQUE (sonriendo): ¿No te parece increíble?
CARLOS: (silencio)
ENRIQUE: ¿Es que acaso tengo la pinta de un traficante?
¿Te contaron como pasó? ¿Qué te dijeron?
CARLOS: (silencio)
ENRIQUE: …pero que yo no he hecho nada.
(pausa)
¿y mamá? ¿La trajiste?
(Pausa breve)
¿Te parece que es mi culpa? ¿Tú si me crees verdad?
(Un oficial les pide que esperen. Carlos prefiere no sentarse cerca de su hijo.)
ENRIQUE: (mira al piso) Todos me vieron llorar…
Sintieron tanta pena que no me metieron al calabozo.
Estaba paralizado del miedo.
Esta mañana estaba en la universidad recibiendo clases de derecho constitucional y ahora estoy aquí como un delincuente.
No valgo nada.
Solo quiero ir a casa.
Yo no hice nada, solo acompañé a mi amigo. Él me dijo que esperé, pero nunca vino. Se quedó en el bar. Luego el camello me dijo que el asunto era conmigo. Pero yo no sabía nada. Yo nunca he probado esas cosas. Bueno una vez si, pero poco.
(Enrique se acelera) Este tipo se puso a gritar y los otros comenzaron a perseguirnos. Luego vino la policía y se confundieron. Yo llevaba una bolsa y me esposaron.
(Silencio)
No has dicho nada, no creas que no lo he notado.
Lo sé. La he jodido y mal.
Pero tú siempre sabes qué hacer. Lo solucionas todo.
La gente cree en tu palabra. Eres un tipo confiable.
Vamos, conversa con el oficial para que me dejen salir.
(pausa)
Aquí llega todo tipo de gente (sonríe). Conversé con un tipo que lo habían detenido por conducir ebrio. Estuvo sentado aquí junto a mí. Su abogado llegó y lo sacó así como si nada.
Le hablé de ti. Le dije que tú ibas a ser mi salvador (sonríe nerviosamente). También le dije que no sabía si me ibas a perdonar.
Él me contó que su familia nunca lo perdonó, y que prefirió olvidarse de ellos. Supongo que se sentía mejor solo.
Yo no sé qué haría solo.
(Pausa)
Nunca más volvería a este lugar, eso te lo puedo asegurar. Aunque si me hechas de casa quizá lo haga. (risa nerviosa).
¿Has contado algo a mamá? Es mejor que no lo sepa. Si no se lo cuentas, te prometo no salir de fiesta en todo el verano.
Este año queríamos ir a la playa. Ya tenía ahorrado para todo. (resignado) Pues nada el próximo año será.
(pausa)
(Un grupo de policías salen de la estación. Uno de ellos cuenta un chiste)
POLICIA: ¿Qué le dice un pollo policía a otro pollo policía?
(pausa breve) Necesitamos a pollo.
(Risas de Enrique. Su padre lo mira a los ojos y queda en silencio)
(Pausa)
ENRIQUE: Si no me ayudas me van a encerrar.
El camello y toda la gente del lio están aquí dentro. De seguro me van a matar, uno de ellos escuchó mi nombre al llegar
Estoy frito.
(Enrique se toma la cabeza desesperado)
¿Por qué debe ser tan difícil todo?
(Enrique se enoja) El maldito borracho que estuvo aquí era un miserable y se largó en menos de una hora. Lo odio, no se merece la suerte que tiene.
Esa gente no debe existir, deberían estar presos o alguien debería acabar con sus vidas.
CARLOS: Ese borracho miserable, al que le deseas tanto mal, habló conmigo. Me dio el número de su abogado y ofreció pagar todos los gastos legales. Al parecer tiene mucho dinero y le caíste bien.
ENRIQUE: Entonces qué esperas. ¡Llámalo!
FIN
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