En el Cuaderno de Chéjov

Ejercicio de escritura creativa a partir de un argumento encontrado entre los apuntes de Chejov. Historia que nunca pudo ser pero que estimula la imaginación con su planteamiento paradójico.

El argumento dice:

«Un hombre de Montecarlo va al casino. Gana un millón. Vuelve a casa y se suicida»

EL MILLÓN

Por: Xavier Rivadeneira

Era un juego voluntario, fácil de ganar pero fatal. Terminada la primavera llegaba el día de la fiesta nacional de Mónaco y el inicio de las celebraciones son marcadas por el tradicional juego de La Ruleta del Principado. Una solución planteada debido al incremento en la exclusiva población de la ciudad. Pero que en realidad era una atracción para monarcas y celebridades que miraban expectante como se jugaba con la vida  En este juego el primero en llevarse un millón debería terminar con su vida por sus propios medios. Los participantes debían ser ciudadanos de Montecarlo, hombres, estar entre sus 20 y 30 años y no tener familia.  Los valientes que accedían a jugar tenían la oportunidad de convertirse en millonarios y acceder a un título de nobleza, si es que no llegaban a llevarse la fatal fortuna.

Todo era televisado y el reglamento hacía que el convertirse en un millonario sea fácil, se jugaba en el casino más tradicional, no se podía dejar de apostar en cada giro de la ruleta y cada 5 turnos se debía hacer una apuesta plena que podría multiplicar por 36 la apuesta del jugador.

Eran 5 los participantes que iban presentándose como celebridades frente a las cámaras. Primero estaba Issac, un joven que llevaba varios intentos para dejar su alcoholismo. Luego llegaron a la cita dos amigos rusos que tramitaron su ciudadanía solo para poder jugar en esta edición. Con muchos nervios Anthony y Jack se presentaron como una pareja  desesperada y sin trabajos, por probabilidades los dos o uno de los dos podían obtener el premio, su única motivación era casarse después del juego.

Las fichas se habían repartido, cada uno recibía 100.000 y la ficha de menor valor era de 200. Los jugadores en un inicio apostaban todo para quedarse sin fichas, pero era inevitable obtener una que otra ganancia de vez en cuando. El jugador más intrépido era Issac, apostaba como si no hubiera condena de morir y celebraba efusivamente sus ganancias. Muchas veces arriesgó mucho al hacer grandes apuestas que lo podían llevar al millón, pero su vida se salvaba emocionando a todos los espectadores que miraban enganchados a sus televisores. Los amigos rusos no conocían muy bien el juego pero su suerte de principiantes los hacía obtener grandes ganancias.

Pasó un par de horas y cada jugador llevaba entre 500 000 y 900 000 en fichas, Anthony era el de mayor acumulación y en cada turno sentía muy próxima su muerte. Jack miraba el pesar de su pareja y hacía altas apuestas para superar la ganancia de su compañero, obtenía ganancias pero no las suficientes.

El croupier recordó a Anthony que no había realizado apuestas plenas y debía apostar. Anthony tomó una ficha de 50 y la puso en el 17, la fecha del día en el que él y Jack se habían conocido. Tenía la esperanza de que eso lo salvaría de morir. Jack también hizo su apuesta, puso la mitad de sus ganancia en el color rojo y la otra en el color negro, así se aseguraba una ganancia que alcanzaría los 900 000. La bola entró a la ruleta en movimiento. Todos sabían que a esa altura del juego cualquiera podía llegar al millón. Luego de unos botes el casillero con el doble cero de color verde abrazaba la pequeña bola blanca de marfil. El croupier retiró las fichas de la mesa dejando una que se llevaba la ganancia mayor. Cualquiera podría ser el dueño de esa ficha. En un rápido cálculo algunos llegaban a la ganancia de un millón en el caso de haberla apostado. Nadie asumió esa apuesta, así que  revisaron la grabación de las cámaras. La ficha pertenecía a Issac, que habiéndolo deseado no imaginó que el doble cero sería el número que lo dejaba sin vida. Él tomó su ficha y se la llevó. Pidió un taxi y se dirigió a su casa, ahí recibió un inyección letal que lo dejó sin vida en pocos minutos.

FIN

 

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